Llevan su tarea al espacio
Experimentos de jóvenes estudiantes compiten para ser realizados en la órbita terrestre, a 400 km de altitud
Lunes 13 de febrero de 2012
Guillermo Cárdenas Guzmán | El Universal

Comprobar una ley de la física ya conocida parece una tarea escolar rutinaria. Pero si en vez de un laboratorio terrestre se usa la Estación Espacial Internacional (EEI) como plataforma, los resultados pueden ser insospechados.
Con esta meta los estudiantes Mariana Infante y Claudio Nahmad echaron a volar su imaginación para diseñar, por separado y sin asesoría de profesores, un par de experimentos científicos que podrían poner el nombre de México en el cielo.
Mariana (17 años), alumna de preparatoria en el Tecnológico de Monterrey y Claudio (18 años), oyente de la carrera de Física en la Facultad de Ciencias de la UNAM, figuran en la lista de 60 finalistas en el concurso internacional SpaceLab.
El certamen, organizado por YouTube y Lenovo con apoyo de agencias espaciales convocó a 2 mil jóvenes de 200 países, quienes “subieron” videos con sus propuestas de experimentos a esta red social digital.
Impulso angular y densidad
“Jugando con nuestras bicis mi hermano y yo vimos que podíamos movernos sobre una base con sólo la ayuda de una llanta que gira. Investigué un poco más sobre esto y se me ocurrió presentarlo en el video”, comenta la estudiante.
El principio físico que Mariana describe y que antes había visto en una clase es el de conservación del momento o impulso angular: al sostener una llanta por su eje de rotación, el movimiento se transfiere a una persona si está en una silla giratoria.
La estudiante propone que, al no existir “arriba” ni “abajo” ni tampoco gravedad terrestre en el espacio, algo tan sencillo como una rueda de bicicleta ayudaría a los astronautas en la EEI a desplazarse fácilmente y con un gasto mínimo de energía.
“Una rueda pequeña que pueda agarrarse sería suficiente para impulsar a una persona (al astronauta). No necesitaría motores, se giraría con la mano”, expone. Por su parte, Claudio Nahamad ideó un dispositivo para analizar la distribución de fluidos que tienen diferentes densidades.
En la Tierra, al combinar en un recipiente un fluido menos denso con otro de mayor densidad (como aceite y agua), el primero tenderá a flotar. Pero en el espacio tal vez este efecto cambiaría. Así que Claudio diseñó un sistema de inyección de fluidos dentro de un cilindro de plástico.
“La densidad (cantidad de masa por volumen de sustancia) es un fenómeno bien conocido. Entonces pensé ¿cómo podría darse esto en otras condiciones, como las del espacio?”, dice el futuro físico.
Su hipótesis es que en la microgravedad de la EEI los fluidos menos densos generarán esferas que envolverán a los de mayor densidad, en el centro. Probar esto, dice, ayudaría a entender la formación de planetas gaseosos (como Júpiter), pues los gases también son fluidos.
La mira en lo alto
Guadalupe Cordero, del Instituto de Geofísica (IG-UNAM) aclara: “no estoy de acuerdo en que esto ayude a explicar la diferenciación planetaria, pues en ese proceso interviene la atracción gravitacional”. Sin embargo, la investigadora del Departamento de Ciencias Espaciales del IG reconoce que, al resultar elegido entre miles de ensayos, el de Claudio podría tener más implicaciones. Sobre el trabajo de Mariana considera que es simple y atractivo, aunque piensa que a la rueda debería añadirse un motor, además de que la misma sólo serviría para controlar la dirección de los astronautas, no para impulsarlos.
“Vi los dos ensayos y ambos están cientificamente bien fundamentados; de ser seleccionados sería factible probarlos en la Estación Espacial Internacional”, comentó por su parte Sergio Camacho, del Centro Regional de Enseñanza en Ciencia y Tecnología del Espacio para América Latina y el Caribe de la ONU.

Experimentos en el espacio Mexicanos al SPACELAB